martes, 22 de septiembre de 2015

Desayuno

Y esta mañana, como siempre, la muy hija de puta bajó del techo y se metió por la ventana mientras yo desayunaba. Esta vez, traía en la boca una paloma degollada que todavía movía las alas espasmódicamente. Me dio tanta impresión...  
Y... los gatos de por sí son cazadores. Y las gatas más todavía.  
Ojalá te estuviera hablando de mi gata.

6 comentarios:

  1. ¡Uf, menos mal! Y yo que pensé que se trataba de una araña... pero esta "gata", evidentemente, no se queda atrás...

    Muy buena micro.

    Cariños,
    Mariángeles

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    1. Muchas gracias, Mariángeles!
      Es así. Sea lo que sea, no se queda atrás (ni tampoco en el techo).
      :-)
      Abrazo.

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  2. ¡El de las arañas soy yo, Mariángeles!
    Qué buen microcuento, Leo. Encima que le llevan la comida... Yo paso por una esquina en donde hay un bar que se llama "La academia" y el otro día un académico le dijo a otro:
    -Jorgito -porque se llaman en diminutivo entre ellos- dicen que es preferible un gato montés a que te montes en cólera. Pero para mí que no quiso decir eso porque justo tocó bocina un colectivo y las palabras se me confundieron.
    ¡Un abrazo! Continuaré leyendo el blog.

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  3. Bueno, los cazadores también tienen pichones que alimentar. ¡Bien, Leo!

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    1. :-)
      Así es, Laura. Cada unx con su forma de vida.
      Muchas gracias!
      Va un abrazo.

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