lunes, 31 de marzo de 2014

El río vuelve siempre a su cauce

Se conocieron en la clínica de tratamiento de parafilias y el flechazo fue inmediato.  
Ninguno de los pacientes ni de los profesionales que allí trabajaban olvidará jamás los gritos que proferían por las noches el vampiro y la sirena en la pileta del establecimiento.

14 comentarios:

  1. Hola, acabo de iniciar el proyecto 365: escribir un relato por cada día del año. He visto tu blog navegando por internet. Si quieres seguirme, mi blog es: http://pepitas-de-oro.blogspot.com.es

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    1. Ok. Visitaré tu blog.
      Gracias por la invitación. Saludos.

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    1. :-)
      Gracias!
      Y bienvenida (o bienvenido?) a mi blog.
      Saludos!

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  3. Es curioso. Para publicar el comentario sobre tu micro cuento, me pregunta este chisme si soy un robot. Después de ver la serie Battle Star Galáctica, me pregunto lo mismo.

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    1. No he visto la serie pero ya me anoto el dato para verla en cuanto pueda.
      Saludos.

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  4. Un amor de terror, pero amor al fin (pobres los internos y profesionales que nunca olvidaron los gritos... quién te dice, quizás alguno hubiera deseado ser el vampiro o la sirena ;) ...)

    Muy bueno, Leonardo; me gustó.

    Nos leemos, M.

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    1. Gracias, Mariángeles!
      Yo supongo que esos gritos podrían generar una espantosa fascinación en quienes los escuchen. Y, sí, también envidia.
      Nos leemos. Abrazo!

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  5. Hay tantos modos de amar!!!! Ja ja ja ja, me encantó.

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    1. Gracias nuevamente, Marina!
      Y sí, hay tantos amores como amantes en el mundo.
      :-)
      Saludos.

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  6. Excelente. De una creatividad muy especial.
    Ricardo Bugarín

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